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El cuaderno

Una idea, cinco países: cómo el mundo inventó el fútbol de mesa cinco veces

Hay una pregunta que suena tonta y no lo es: ¿quién inventó el fútbol de mesa? Pregunta en Stuttgart y te dirán que Carl Mayer. Pregunta en São Paulo y te dirán que Geraldo Décourt. Pregunta en cualquier sitio de España y no te dirán ningún nombre, porque allí no se inventó: allí estuvo siempre. Pregunta en Kent y te dirán Peter Adolph.

Y todos tienen razón. Entre 1921 y 1947, en cinco sitios que apenas sabían unos de otros, se llegó a la misma idea: el fútbol es demasiado grande para una casa, así que hay que encogerlo hasta que quepa en una mesa y dejar que sea un dedo el que chute. Esto es ese mapa.

1924 · Alemania: Tipp-Kick

El más antiguo de los cinco es alemán. En 1921 el fabricante de muebles de Stuttgart Carl Mayer patentó el mecanismo, y en 1924 el exportador de Schwenningen Edwin Mieg compró la licencia y lo convirtió en el Tipp-Kick: una figura de metal con la pierna articulada y un botón en la cabeza. Aprietas el botón, la pierna sale disparada, el balón vuela. Y el balón no es redondo, sino un cuboctaedro —catorce caras, seis cuadradas y ocho triangulares—, mitad blanco y mitad negro, para que al pararse se vea de un vistazo qué color ha quedado arriba y de quién es la posesión.

Ese detalle lo explica todo sobre el enfoque alemán: el problema no era «cómo hago el fútbol pequeño», sino «cómo lo hago pequeño y sin discusiones». El Tipp-Kick cumplió cien años en 2024 y se sigue fabricando.

Figura de Tipp-Kick con la pierna articulada y el balón cúbico bicolor

1930 · Brasil: futebol de botão

Seis años después y a un océano de distancia, Geraldo Cardoso Décourt empezó a jugar con los botones de sus abrigos y sus camisas. De ahí sale literalmente el nombre: futebol de botão. Primero botones de madera, luego de plástico, luego discos de acrílico torneados a décimas de milímetro.

Disco de acrílico de futebol de botão brasileño, torneado y pulido a mano

Brasil hizo algo que no consiguió ninguno de los otros cuatro: convertirlo en deporte. Hay federaciones estatales, campeonatos oficiales, un organismo nacional y una cultura de taller preciosa, con jugadores que liman y pulen sus propios discos y los heredan de sus padres. En el resto del mundo el fútbol de mesa es un juguete que acaba en un armario. En Brasil es patrimonio con reglamento.

1929 · España: fútbol de salón, y después las chapas

La versión española no tiene inventor porque no tiene fabricante. Las chapas son tapones de botella: los aplastas con una piedra, les pegas dentro la cara de un futbolista recortada de una revista y las empujas con el índice haciendo palanca contra el pulgar. El campo es tiza en el suelo. El coste es cero, y por eso se extendió por todos los patios del país.

Aunque se organizó, y muchísimo antes de lo que casi nadie supone. Un estudio académico de 2024 sobre la prensa barcelonesa documenta un Club Venjonbol en el Café Tívoli y a *La Publicitat* anunciando el «Campionat de Venjonbol (Futbol de saló)» el 13 de noviembre de 1929. El primer campeonato se jugaba martes y viernes a las diez de la noche, en dos grupos más uno de promoción, con las mujeres admitidas, y con público: las finales las contó el *Diario de Barcelona* del 18 de diciembre de 1929. España no llegó tarde: competía cinco años después del Tipp-Kick y el mismo año en que Décourt empezaba en São Paulo. Un juego hecho con basura, con federación.

Chapa de botella aplastada con la foto de un futbolista pegada dentro

Finales de los cuarenta · Inglaterra: Subbuteo

Peter Adolph cogió la idea casera y la convirtió en producto. El Subbuteo puso la figura sobre una peana semiesférica para que se tambalee al golpearla —vacila, amenaza con caer y se recupera— y la posó sobre fieltro verde. Y entonces hizo lo listo: vender los equipos por separado. Cientos de equipaciones en cajitas, esperando a ser completadas.

Es el que más viajó y el que más sufrió cuando llegaron las consolas en los noventa. Volvió con la pandemia, cuando mucha gente abrió armarios que llevaban treinta años cerrados. Hoy hay ligas activas otra vez en Kent y una Asian Cup que se juega en Sídney.

Europa del Este: sectorball

La rama menos conocida es la del Este, que suele llamarse sectorball. El campo se divide en zonas y las reglas dictan cuáles de tus piezas pueden actuar según dónde esté el balón. Es la más abstracta y la más estratégica de las cinco: se parece más al ajedrez que a una pelea de patio.

En qué coinciden y dónde se separan

Las cinco están de acuerdo en lo esencial. El balón solo se mueve si una pieza lo golpea. No hay dados ni cartas: el resultado depende por completo de lo bien que controles la fuerza y el ángulo de tu propia mano. Y todas son por turnos, que es la razón de que un niño de seis años y un adulto de cuarenta puedan jugar de igual a igual — aquí la habilidad no se hereda, se entrena.

Se separan en la pieza. Alemania eligió un mecanismo, Brasil un disco, España lo que tiraba el bar, Inglaterra una figura que se bambolea. Y esa elección lo cambia todo: la figura del Tipp-Kick chuta, el botón se desliza, la chapa patina, el Subbuteo empuja. Cuatro físicas distintas, cuatro deportes distintos.

Partido de fútbol de mesa con figuritas de peana sobre tapete verde

Un aviso sobre los nombres

Si te pones a buscar todo esto por internet, te vas a dar contra un muro de ambigüedad. En España futbolín es el de las barras, no las chapas. En Francia baby-foot también es el de las barras. En Alemania Kicker igual. En Italia el calcio balilla es el futbolín, mientras que el calcio da tavolo es este juego. La misma palabra señala dos mesas distintas según el país. Al buscar, añade el año o el inventor y el ruido desaparece.

¿Y en una pantalla?

La generación que jugó a los cinco creció, y algunos se dedican ahora a hacer juegos. Los herederos digitales conservan lo que importaba: el golpe seco, el tapete, la colección y la revancha como motor que no para nunca. Toy Soccer Cup pertenece a esa familia: figuritas con peana, física honesta y ligas de todo el mundo, gratis en el navegador y sin descargar nada.

Pero si este mapa te ha removido algo, haz antes lo mejor: pregunta en casa. Hay bastantes posibilidades de que alguien conserve una caja de chapas, de botones o de figuritas verdes en algún armario. Y esa caja vale más que cualquier pantalla.

Fuentes

Corrección de agosto de 2026: esta página databa la rama española en un campeonato celebrado en Huelva en 1945 que no he podido verificar en ninguna parte. El juego organizado en España está documentado dieciséis años antes, en Barcelona, por el estudio enlazado arriba. Si tienes una fuente que respalde la fecha de Huelva, escríbeme: me interesa verla.