El cuaderno
El futbolín humano es un hinchable con forma de campo en el que los jugadores se agarran a unas barras horizontales y se mueven como los muñecos de un futbolín de verdad. Sale en todos los catálogos de fiestas infantiles y despedidas, y funciona muy bien — si resuelves antes tres cosas que casi ningún proveedor te dice de entrada.
Los catálogos de las empresas españolas de alquiler dan medidas que varían bastante entre modelos: hay unidades de 11 × 6 metros, otras de 13 × 5 y algunas de 15 × 8, con alturas de entre 2 y 3 metros.
Es decir: no hay una medida estándar y no puedes darla por supuesta. Lo que hay que hacer, sin excepción, es pedir las medidas exactas del modelo concreto que te van a llevar y luego ir al sitio con un metro. Y añadir margen alrededor: la gente espera turno, mira y anima desde fuera.
Ojo también con la altura, que es la que más se olvida: hasta 3 metros deja fuera muchos porches, garajes y salones de celebraciones.
Este es el problema de verdad, y el que decide si la fiesta sale bien. La capacidad típica es de entre 8 y 12 jugadores, normalmente dos equipos de cinco.
Traducido a un cumpleaños de veinte niños: la mitad está esperando en todo momento. Y esperar de pie junto a un hinchable, a los siete años, dura muy poco antes de convertirse en otra cosa.
Se arregla, pero hay que decidirlo antes:
Si el grupo es grande y la idea es que jueguen todos, montar un torneo con cuadro y horarios resuelve el problema mejor que cualquier hinchable más grande.
Aquí tampoco hay una norma: los catálogos indican rangos distintos —de 3 a 10 años, de 4 a 12, o a partir de 5— según el modelo y el tamaño de las barras.
Y la razón es física: el niño tiene que alcanzar la barra con los brazos y sostenerse en ella. Si no llega, no juega: se queda colgado o suelto, y ahí es donde aparecen los golpes. Con edades mezcladas, la pregunta correcta al proveedor no es «¿desde qué edad?» sino «¿a qué altura del suelo están las barras?».
Es el mismo criterio que con un futbolín de mesa, donde lo que decide no es la edad de la caja sino si le llega a la barra.
Sobre el futbolín humano no existe ningún reglamento ni norma oficial: no es un deporte federado, es una atracción. Las cifras de arriba salen de comparar los catálogos de varias empresas españolas de alquiler, y precisamente por eso el artículo no te da una medida única. La conclusión útil es que varían mucho, así que hay que preguntar por el modelo concreto.
Pasa más de lo que parece: se mide el jardín y no entran quince metros. El plan B que funciona con niños es un torneo de futbolín normal o de fútbol de mesa, donde juegan de dos en dos pero los partidos duran tres minutos y las rondas vuelan.
Toy Soccer Cup es gratis en el navegador y funciona en cualquier móvil o tablet, así que un cuadro de dieciséis se monta sin alquilar nada.